Con tasas de interés superiores al 38% anual, inversores globales están recurriendo al carry trade para aprovechar la brecha entre el peso argentino y el dólar. Esta estrategia, que implica pedir préstamos en dólares y comprar activos locales, se volvió una de las más atractivas del mundo, pero también una de más riesgosas. El gobierno de Milei no solo permitió esta dinámica, sino que la convirtió en pilar de su política monetaria, aunque la volatilidad puede cambiar todo en cuestión de días.
La inflación sigue siendo alta, pero las tasas reales positivas —raras en América Latina— atraen capital especulativo. Los fondos internacionales, especialmente de EE.UU. y Europa, están aumentando su exposición al peso, confiando en que la estabilización macroeconómica seguirá. Sin embargo, la confianza en el Banco Central y en la sostenibilidad del plan económico sigue siendo frágil.
¿Cómo funciona el carry trade en la Argentina de hoy?
El carry trade en Argentina implica pedir dólares en el exterior a tasas bajas —a veces menos del 5%— y convertirlos en pesos para invertir en LEBACS, Lebacs indexadas o bonos del Tesoro que rinden más del 38%. La ganancia es la diferencia entre lo que se paga y lo que se recibe. Pero el riesgo no está solo en la inflación: está en la posibilidad de una devaluación abrupta, controles de cambio o una reversión de la política económica.
En enero de 2026, el dólar oficial está alrededor del 1.100 pesos, pero el paralelo se mantiene cerca de los 1.300. Esa brecha, aunque reducida respecto al año pasado, sigue siendo un imán para especuladores. Los bancos locales y fondos offshore están creando vehículos estructurados para facilitar este flujo, pero el sistema financiero argentino no está preparado para un colapso repentino.
¿Qué pasa si el dólar sube o las tasas bajan?
Si el Banco Central bajara las tasas para controlar la inflación —como algunos analistas pronostican para mediados de 2026—, el atractivo del peso se desvanece. Eso podría desencadenar una salida masiva de capitales, presionando aún más la moneda. Por otro lado, si el dólar sigue subiendo por presión externa o por una nueva crisis global, los inversores que apostaron al peso podrían perder millones.
La historia reciente muestra que los carry trades en economías emergentes suelen terminar mal: desde Turquía hasta Argentina, los flujos especulativos se invierten cuando la confianza se quiebra. El gobierno sostiene que esta vez es distinto, pero los mercados no creen en discursos: solo responden a datos y hechos.
Mirando hacia el futuro
En Predik News siempre miramos hacia adelante y nos preguntamos: ¿qué sucederá? Si la inflación sigue cediendo sin necesidad de más devaluaciones, el peso podría ganar estabilidad. Pero si la confianza en el plan económico se desgasta, el carry trade podría convertirse en la chispa de una nueva crisis cambiaria. ¿Y vos qué pensás?

















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