El diputado Alejandro Bongiovanni generó polémica al cuestionar la próxima película de Santiago Mitre, que abordará la dictadura cívico-militar en Argentina, un tema ya tratado con éxito en Argentina, 1985. La cinta, producida por Netflix y con Verónica Llinás y Peter Lanzani en los papeles principales, se centrará en operaciones de espionaje durante el régimen, y ya despertó reacciones políticas antes de su estreno. La crítica de Bongiovanni, un referente del libertarismo, pone en el centro el debate sobre el rol del cine en la memoria histórica y la libertad de expresión.
El contexto de una película esperada
Santiago Mitre, ganador del León de Plata en Venecia por Argentina, 1985, vuelve a la historia reciente con un enfoque más íntimo: el espionaje estatal y las redes de control durante la dictadura. La película, que arranca rodaje este año, se basa en testimonios desclasificados y documentos de inteligencia, lo que le da un tono documental y periodístico. Netflix, que ya distribuyó con éxito la obra anterior, apuesta otra vez por una narrativa que fusiona cine y memoria colectiva.
En este contexto, la reacción de Bongiovanni no es solo un comentario aislado: refleja una corriente más amplia en sectores liberales que cuestionan lo que ven como una ‘instrumentalización política’ de la historia. Para muchos, sin embargo, explicar lo ocurrido a nuevas generaciones no es propaganda, sino un deber democrático.
Memoria, cine y política: un triángulo tensado
La película de Mitre llega en un momento de renovado debate sobre la memoria histórica en Argentina, donde leyes de enseñanza obligatoria y juicios por crímenes de lesa humanidad siguen vigentes. Cineastas como Mitre, Lucrecia Martel o Pablo Trapero han construido un eje cultural clave para preservar la verdad histórica. Pero también enfrentan resistencias desde posiciones que argumentan que ‘ya se habló suficiente’ o que el arte no debería ‘reabrir heridas’.
El hecho de que un legislador del bloque libertario —traducionalmente opuesto a la intervención estatal— se oponga a una obra artística, revela cómo la memoria histórica se ha convertido en un campo de batalla ideológico, más allá de las izquierdas y derechas clásicas. ¿Cuándo un relato histórico deja de ser arte y pasa a ser considerado propaganda? Esa es la pregunta que la película, sin quererlo, ya plantea.
Mirando hacia el futuro
En Predik News siempre miramos hacia adelante y nos preguntamos: ¿qué sucederá? Si la película logra el impacto de su predecesora, podría reavivar el debate en las escuelas, los medios y las redes sociales, especialmente entre los jóvenes que no vivieron la dictadura. ¿Y vos qué pensás?

















Recommended for you
Breaking Down the Elements of a Masterpiece Painting
The Revival of Classical Art in a Digital Age
Must-See Art Exhibitions Around the World This Year
The Revival of Classical Art in a Digital Age