Marina Dal Poggetto, economista y exfuncionaria, lanzó una crítica contundente contra ambos polos del debate económico argentino: mientras el peronismo se enfoca en lo micro —sindicalismo, tarifas y subsidios—, Milei ignora las realidades sociales y apuesta todo a la macro —dolarización, desregulación y ajuste radical—. Ambas miradas, dice ella, son incompletas. ¿Y si la solución está en equilibrar ambas? En un contexto de inflación persistente, caída del poder adquisitivo y desconfianza en las instituciones, su análisis apunta a una necesidad urgente: una estrategia que no sacrifique a los más vulnerables en nombre de la ortodoxia, ni amortigüe las reformas con populismo.
La trampa de lo micro: subsidios sin estructura
El peronismo, según Dal Poggetto, ha caído en la lógica del corto plazo: aumentar salarios mínimos sin mejorar productividad, negociar tarifas con empresas estatales sin rendición de cuentas, y priorizar la estabilidad política sobre la sostenibilidad económica. Esto genera un círculo vicioso: más gasto público, más emisión, más inflación. Las políticas de protección, aunque necesarias en momentos de crisis, pierden efectividad cuando no se acompañan de reformas estructurales.
El resultado es una economía que se sostiene con bandazos, no con planificación. Las pymes sufren por la incertidumbre, los trabajadores pierden poder adquisitivo cada mes, y el Estado se queda sin recursos para invertir en educación, salud o infraestructura. La solución no es eliminar los subsidios, sino transformarlos en instrumentos de inclusión productiva, no de dependencia.
La utopía de lo macro: dolarización sin red
Mientras tanto, el gobierno de Milei apuesta a la dolarización, la eliminación de controles y la reducción del Estado como fórmula mágica. Pero como señala Dal Poggetto, esta estrategia ignora que Argentina no es una economía de mercado perfecto: tiene desigualdades históricas, sectores informales que emplean a 40% de la población y un sistema financiero débil. Dolarizar sin antes fortalecer los ingresos fiscales y el sistema bancario es como intentar reemplazar un techo agrietado con una lámina de aluminio: puede parecer rápido, pero no aguanta la tormenta.
La caída del consumo, el aumento del desempleo y la pobreza no son efectos secundarios: son consecuencias directas de una política que prioriza la credibilidad internacional sobre el bienestar interno. La macroeconomía no se arregla en el vacío. Sin inclusión, sin empleo, sin confianza de las familias, hasta la más perfecta teoría económica se derrumba.
Mirando hacia el futuro
En Predik News siempre miramos hacia adelante y nos preguntamos: ¿qué sucederá? Si Argentina no logra integrar lo micro con lo macro —proteger a los más débiles mientras reforma el sistema—, seguirá atrapada entre la estanflación y el descalabro. ¿Y vos qué pensás?

















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