Este domingo 1 de febrero de 2026, Costa Rica vive una jornada electoral decisiva donde más de 3,7 millones de ciudadanos están llamados a las urnas. Laura Fernández, candidata del oficialista Partido Progreso Social Democrático (PPSD), lidera las encuestas con su discurso de mano dura contra la inseguridad. La sucesora política del actual presidente Rodrigo Chaves podría convertirse en la primera mujer en gobernar el país centroamericano desde 2010.
Costa Rica llega a estos comicios manteniendo su reputación como la democracia más estable de América Latina, aunque con crecientes desafíos económicos. El Tribunal Supremo de Elecciones reporta una participación alta en los primeros horas de votación, con largas filas en los centros urbanos. Los costarricenses eligen no solo presidente y vicepresidentes, sino también 57 diputados legislativos.
El panorama electoral
Laura Fernández, exministra de Seguridad Pública, capitaliza el malestar social con promesas de reformas estructurales y políticas de "tolerancia cero". Su principal contrincante es el académico Marco Rojas del Partido Acción Ciudadana (centroizquierda), quien propone aumentar el gasto social. Según el último sondeo de CIEP-UCR, Fernández obtendría el 42% de los votos contra 31% de Rojas.
El sistema electoral costarricense exige al ganador superar el 40% de los votos válidos para evitar una segunda vuelta. Los analistas consideran clave el desempeño de los candidatos minoritarios: el ambientalista Diego Castro (11%) y el economista neoliberaLuis Ramírez (9%). Sus posibles alianzas podrían definir el escenario postelectoral.
El contexto político regional
Estas elecciones ocurren en un momento de polarización en Centroamérica, donde varios países han girado hacia gobiernos autoritarios. Una victoria de Fernández consolidaría el eje de derecha en la región, junto a gobiernos como el de Nayib Bukele en El Salvador. Expertos consultados por Predik News señalan que Costa Rica sigue siendo "el último dique" contra el populismo en el área.
La relación con Estados Unidos sería otro factor determinante. Fernández prometió reforzar los lazos comerciales y de seguridad, mientras su rival propone renegociar aspectos del TLC. El resultado también impactará las políticas migratorias regionales, donde Costa Rica ha sido históricamente refugio para desplazados de Nicaragua y Venezuela.
Mirando hacia el futuro
En Predik News siempre miramos hacia adelante y nos preguntamos: ¿qué sucederá? Una victoria de Fernández podría acelerar reformas en seguridad y comercio exterior, pero también generar tensiones con sectores ambientalistas y de derechos humanos. La conformación de la nueva Asamblea Legislativa marcará la gobernabilidad del próximo cuatrienio. ¿Y vos qué pensás?

















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